martes, 30 de octubre de 2007

Números

Dame la mano, que contigo es más llevadero
este camino que conduce del cielo al infierno.
Carlos Chaouen (Que te diría)

2 Universos. Tus ojos.
1 beso. El primero, o cualquiera de ellos.
/
9 maneras de mirarte, aunque estoy descubriendo más
/
2 faros. Tus ojos, que alumbran al paraíso.
0, redondo, como tu ombligo.
0 espacios entre los dos.
7 pecados que cometería, siempre que fuera de tu mano al infierno.

lunes, 22 de octubre de 2007

Rumbo (no) errado

Para Lejana
No existe el rumbo errado, o en su defecto, todos los rumbos lo son. Viajar en un viejo Chevrolet, azul cielo, por caminos de grava, escuchando a Lucinda Williams o Quique González, a Rebeca Jimenez o a Bob Dylan, tarareando alguna de Calamaro y parando en páramos desiertos para marcarme un bailecito sin tener ni puta idea de bailar, y ella, sentada en el asiento del copiloto, mirándome, fumando un cigarrillo rubio, riéndose a carcajadas de mis pasos de baile bajo la lluvia. Este quiero que sea mi rumbo. Mi rumbo (no) errado.

jueves, 18 de octubre de 2007

Imagen

Y yo ahí, sentado al final del pasillo, junto a la ventana entreabierta, sentado frente a la habitación número 69 de aquel motel perdido en la ciudad. Y fuera lloviendo. En el callejón como de película, que veía desde la ventana, la tapicería roja de un Chrysler descapotable terminaba de joderse. Mientras, al lado, en un viejo Ford Capri, una pareja de jóvenes no paraba de joder. Y mientras, yo seguía preguntándome qué coños hacía ahí sentado, mirando el número 69 de la puerta, borracho de absenta y escribiendo esto en mi libreta negra.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Me desperté con frío y ganas de llorar

Me desperté con frío y ganas de llorar. Me desperté pensando en mamá, en aquellas mañanas de colegio que me despertaba y me ayudaba a vestirme mientras apuraba los minutos de sueño. Y me acordé de aquella imagen, me acordé de ella, de mamá asomada a la ventana de la cocina, diciéndome adiós con la mano mientras yo iba al colegio, ya con 8 ó 9 años, creyéndome yo un hombre, o cuando iba al instituto. Ya los últimos meses, seguía girando la cabeza, pero nadie me decía adiós. La ventana de la cocina, se había quedado huérfana.
Esta noche, necesito dormir arropado, en posición fetal, como si estuviera en el útero de una rosa amarilla. En el útero caliente y protector de mamá.

jueves, 4 de octubre de 2007

El tipo que se tiró a Betty Boop

(Aún sin terminar)

Conocí a un tipo que decía que se había tirado a Betty Boop. No le creí. Fue aquella vez que aprendí dos acordes para la guitarra y que olvidé mientras esperaba un tren que nunca llegó y una chica que tampoco apareció.
Decía que la recogió en una carretera secundaria, una tarde de lluvia en su Cadillac descapotable mientras hacía autostop, y que acabaron la noche en vela en un motel de las afueras con las pupilas dilatadas y el baño girando. A la mañana siguiente le abandonó en un viejo Chrysler, "¡Joder!, tan amarillo, muchacho, como el pis que eché esa mañana".
Resultó ser un buen tipo aquel hombre. Tenía tantos cigarrillos en los bolsillos que corría el riesgo de salir ardiendo. Al final acabamos tomando unos tragos y viendo un combate de boxeo en una vieja televisión en blanco y negro. Dios santo, el boxeo de aquel púgil consistía en golpear con su cara los guantes del contrincante.