domingo, 25 de marzo de 2007

Puedo...

Puedo decir que he descubierto el alma de los juguetes, que he besado ese alma de los cuerpo inhertes, que he roto muñecos, intentando buscar su sensibilidad. Puedo decir que he pintado en la pared blanca de la terraza, que he visto deshacerse un trozo de chocolate sobre un cesto de mimbre, que he volado por nubes de arena, que me he peleado cuando niño. Puedo decir que ¡he sido niño!
Puedo decir que he visto yonquis pinchándose en las venas, y los caballos blancos corrían descabalgados por el parque de mi barrio.
Puedo decir que he llorado a las frías espaldas del mármol, que me he sentido niño y hombre a la vez, que he sentido rabia y ganas de mandarlo todo a la mierda, que he discutido con gente, que le he negado la palabra a mucha gente, que he sentido miedo cuando sonaba el teléfono algunas noches y que otros días ni siquiera me he levantado a cogerlo.
Puedo decir que siento algo que hacía tiempo que no sentía, que voy descubriendo el alma de los libros y de las letras de las canciones, que voy experimentando con las palabras, haciendo magia, conteniendo milagros, como cada una de estas palabras en folios, en textos, en mi cabeza simplemente. Puedo decir que voy siendo más frío, y que mi sensibilidad es la misma. Puedo decir que he visto morir a quien me dio la vida.
Puedo decir que calmé el lloro de un niño que tenía miedo.
Puedo decir tantas cosas que creo que no merecen la pena. Antes que decir prefiero hacer, eso es lo que voy a hacer, seguir haciendo cosas, esto, lo de escribir, lo utilizo para metaforizar mi vida. Para buscar la belleza. Ya lo dije hace unos días, seguiré siendo sublime sin interrupción, aunque tenga la belleza frente a mí.

viernes, 23 de marzo de 2007

Diccionario (III)

Ojos: plural de ojo. Ojo, por sí solo, no dice nada. La vida se ve por los ojos, por los dos, la vida se describe gracias a los ojos, la vida se llora por los ojos. Las personas, se enamoran, tal vez, por los ojos. Han pasado muchos ojos por delante de mí, pero no los he mirado a todos.
Ojos marrones claros, negros profundos o de un inexacto azul, hermosos.
Almaceno en mi memoria ojos anónimos de mujeres hermosas. (Excepto los anteriores)

miércoles, 21 de marzo de 2007

Diccionario (II)

Nombre: cárcel metafísica de nuestro cuerpo. Es aquello con lo que estamos obligados a identificarnos, y si se quiere, se puede llegar a identificar el nombre con nuestra persona, y no al revés. En fin, que el nombre es una etiqueta que pretendo que en mi caso sea única.

viernes, 16 de marzo de 2007

Diccionario

Quiero escribir un diccionario. Un diccionario múltiple. Me explico: en sucesivos días, o cuando me de la gana, iré escribiendo palabras con el significado que yo quiera, que a mi me sugiera una palabra. Todo el que lea la entrada de este diccionario mútilple, podrá dejar la acepción que la palabra escrita le sugiera, o bien sinónimos, o si se prefiere antónimos. Creo que se entiende. Hoy empezaré con esta.

Diccionario: Colección de palabras acompañadas de una pequeña descripción llamada significado que se lo otorgan un grupo de señores que pasan la mañana en un edificio que se llama RAE.
En esta colección hay palabras feas, bonitas, raras, comunes, malsonantes... . La verdad es que no lo utilizo bastante.

jueves, 15 de marzo de 2007

Idea de relato

Descubro que mi barrio es literario. Lo he vuelto a ver nombrado en un libro. Ya han sido varias las veces.
Quiero escribir un relato sobre mi barrio hace unos años. Yonquis, miles de caballos blancos corriendo por las venas del parque, cadáveres pálidos que se han muerto sin saberlo, droga, jeringas, porros, hierba, drogatas durmiendo en el Metro y los niños que jugaban en el parque, entre chutes y muertos. De vez en cuando pasaban los caballos de la policía.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Intento de ser sublime

No tengo nada pensado, sólo experimento. No se trata de escritura automática, sino de ser sublime sin interrupción. Busco la belleza en las palabras, en la formas, en los adjetivos. Bebo copas de pacharán que de vez en cuando me sirven en vasos de tubo. Líquido anestesiante, dulce como deben de ser tus labios, a medio camino entre el vino y la cocacola. Sí, suena demasiado burdo, pero el color anda por los ramajes de las vides y entre las latas. Y beberé el líquido de tu boca, estoy seguro, o de alguna otra mujer. Luego, están los licores en vasos diminutos, fugaces como ninfas, como los días que te veo. Porque la noche embriaga los corazones, sienta los cuerpo perennes durante horas, rodeados de cipreses. "Los cinco pinares de tu muerte y la mía", entre urracas de frac y vencejos solemnes. Vomitan por el alcohol, no saben beber. ¿Vomitaré yo una nueva pasión? Tal vez, pero seguiré siendo sublime sin interrupción, y viajaremos a nidos de altas copas, de donde emanará el olor dulce de la bebida y de tus maneras, donde el alcohol nos quemará en las llagas de nuestros costados, en el cansacio de nuestras almas y nuestos cuerpos, en el perfume del sexo. Apenas, allí arriba, nos iluminará la luz, suficiente para distinguirte entre la nada, de donde surgirán Hadas Verdes con diminutos vasos de alcohol que nos harán desaparecer de las altas copas de "Los cinco pinares de tu muerte y la mía." Dormiremos a la sombra de un ciprés hasta que crezca un sexto pino. Entonces, anestesiados por el líquido, incendiaremos la copa en nidos de urracas.
Mientras tanto seguiré siendo sublime sin interrupción.

martes, 13 de marzo de 2007

La okupa

La joven okupa, no más de 25 años. Morena, ojos claros. Okupa. Camiseta azul "txa, txa, txa", vaqueros, mochila de dulces asas a la espalda y tambor en mano. Y qué bien toca. Dirige al grupo de chicas que toca por bulerias, samba, batuka o algo de eso. Indica los tiempos, los compases, sonríe. Y qué guapa era. La preguntan con percusión y responde con el tambor. Y qué sonrisa ponía.
Hoy sale su foto en el periódico, tengo la suerte de no olvidar ya su cara. Sus ojos, su dulce cara okupan una hoja en el periódico, okupan un espacio en mi cajón de los papeles. Y qué hermosa es.

lunes, 12 de marzo de 2007

(sin título)

Qué puta es la vida cuando se enfrenta a los niños. Qué puta y que cobarde cuando les hace coger un fusil, les hincha la tripa de aire, de miedo, de mocos y de moscas. Qué cobarde y sinvergüenza cuando la vida asusta a los niños y no les deja dormir tranquilos. Qué sinvergüenza y asquerosa es la vida cuando ataca a los niños con enfermedades, con virus, con epidemias, con agua no potable, con la desdicha. Qué asco de vida.
Puedo decir todo esto porque he sentido el abrazo de un niño con miedo, porque he calmado el lloro de un niño asustado en la ambulancia, porque el niño se ha sentido protegido mientras apretaba mi dedo, enorme en su mano. Puedo decir esto porque me abrazó y no lloraba.
Pero ahora, yo, me emociono.

jueves, 8 de marzo de 2007

Punto y seguido

Para "Alice ya no vive aquí."
Pues sí, punto y seguido, como la vida, la vida es una sucesión de imágenes separadas por un punto y seguido, un punto como una luna, un punto de inflexión que cada noche nos desvela unos minutos antes de dormir. La vida son como las prosas que escribo; no paro de escribir. Tras un punto, seguido escribo algo. Escribir escribir escribir, sin comillas y sin punto finales, sino un punto y seguido. Vivir vivir vivir, sin comillas y sin puntos finales, con lunas como puntos seguidos, como anuncio del próximo día, mi único calendario, mi punto y seguido hasta que deje de verlo. Ese día dejaré de escribir, como ya lo hice durante dos semanas. Punto y seguido, punto y seguido, los dictados de la infancia. Punto. Seguido. Cuando uno descubría la caligrafía, cuando escribía su nombre y los dictados de clase, cuando perfeccionaba la letra con el lápiz, deseaba que no acabara el dictado, que la profesora no dijera, punto y final. Pero lo decía, lo decía y mi caligrafía moría desangrada. Herencia de ello es mi letra ahora, tal vez más salvaje, tal vez más descuidada, líneas rectas, ilegibles. En eso, el niño no es salvaje, el niño empieza a madurar, a evolucionar, a sentirse hombre, domado, a partir de la caligrafía, a partir del perfeccionamiento de su letra. Lo cual, que he recuperado algo del salvajismo infantil, mi letra arborescente, reptil, he recuperado lo que el niño pierde, lo único que no se tiene de salvaje en la infancia. Punto. Seguido. Imágenes de una vida, reflexiones de las imágenes. Escribir en imágenes. Pintar con puntos, con puntos y seguidos.